21 noviembre 2014

Recuperación. Cuadro de Goya " Niños del Carretón"




Sucedio el 20 de Noviembre del 2006:
El FBI recupera "en buenas condiciones" el cuadro de Goya "Niños del Carretón", robado durante su traslado a Nueva York
Agentes de la Oficina Federal de Investigación estadounidense (FBI) han recuperado en Nueva Jersey el cuadro de Francisco de Goya Niños del Carretón, robado el 8 de noviembre cuando era trasladado de Ohio a Nueva York. La agente especial Jerria Williams, de la unidad del FBI en Filadelfia, donde fue robada la pintura, ha explicado que la obra "fue recuperada en buenas condiciones y parece que no está dañada". La obra fue localizada después de que un ciudadano, del que no se ha facilitado el nombre, llamara al número de teléfono habilitado por el FBI para obtener información fiable, bajo la promesa de una gratificación de 50.000 dólares.
2006-11-20
L D (EFE)
La pintura, que está asegurada en 1,1 millones de dólares, aunque su valor de mercado es incalculable, fue robada cuando una empresa especializada la transportaba del Museo de Arte de Toledo (Ohio, EEUU) a Nueva York.
Según datos revelados por el FBI, la empresa de transporte dejó el cuadro durante toda la noche en el vehículo estacionado en un hotel de la localidad de Stroudsburg, en Pensilvania, de donde fue robado.
La obra de Goya, de 1778, había sido prestada por el Museo de Arte de Toledo de Ohio para la exposición Pintura española. De El Greco a Picasso que comenzará el próximo viernes 17 de noviembre en el Guggenheim de Nueva York.
La muestra, inaugurada la pasada semana y que permanecerá abierta hasta el 28 de marzo, está organizada por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) y la Fundación Solomon R. Guggenheim.



Destinado a una sobrepuerta del dormitorio de los Príncipes de Asturias en el Palacio de El Pardo, Goya presentó este tapiz en enero de 1779, valorándolo en 1.000 reales de vellón. Como sus compañeros de la serie - la Acerolera o el Ciego de la guitarra - muestra un aire festivo y alegre que existiría en el ambiente de la corte madrileña, donde el gusto por lo popular alcanzaba hasta a la propia familia real, Carlos III incluido. El maestro nos presenta un asunto claramente infantil, en el que dos pequeños tocando instrumentos musicales hacen una especie de pasillo a otros dos que van montados en un carretón. Goya se siente preocupado por mostrar las expresiones de los rostros de los niños. Así, el crío del fondo tiene los carrillos hinchados al soplar la trompeta y el que vemos de perfil se afana por guiar unas riendas inexistentes. La composición se articula a través de planos paralelos que se alejan en profundidad, empleando un tronco para determinar la zona del fondo. El conocimiento de la obra de Velázquez hace que el aragonés introduzca una gama cromática cada vez más viva, aplicada con una pincelada suelta que apenas se interesa por los detalles. Los efectos lumínicos son muy interesantes, al emplear una luz fuerte y clara que resbala por los trajes de seda de los pequeños.

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